* Procurar que descanse el tiempo necesario.  
     
  * Guiarle en la organización y planificación del tiempo de estudio.  
     
  * Ofrecerle vuestra colaboración, pero sin suplantar su trabajo.  
     
  * Crear un clima familiar afectivo y motivador.  
     
  * Valorar positivamente sus esfuerzos y cualidades personales.  
     
  * No ocultar la información al Tutor por dolorosa que sea.  
     
  * Tratar a cada hijo según su modo de ser.  
     
  * No comparar nunca los éxitos o fracasos de un hijo con los éxitos o fracasos de otros miembros de la familia.  
     
  * Proponerle metas y exigencias realistas.  
     
  * Preocuparse de él como persona, no sólo como estudiante.  
     
  * Evitar proyectar sobre su hijo sus propios temores y ansiedades.  
     
  * No querer compensar sus fracasos con los éxitos de su hijo.  
     
  * Quitar hierro a los problemas personales o familiares.  
     
  * Orientar, nunca imponer, cada una de las opciones que su hijo tendrá que hacer a lo largo de su vida académica.  
     
  * Respetar las decisiones que tome su hijo después de haberles consultado.  
     
  * Finalmente, valorar ante todo, la felicidad de su hijo.