Tratar a cada hijo como persona distinta, diferente, independiente y libre. Hayq ue aceptar la individualidad que es sagrada y permitirle ser él mismo, seguir su camino, su vocación.

 
     
 

Educar es actuar siempre desde la madurez, desde la coherencia interna, desde la propia verdad y la realidad de lo que somos sin fingimientos, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos sin alardes, sin importar que aparezcan nuestros defectos y debilidades.

 
     
 

Educar es estar atentos a reforzar y alentar cuanto de positivo tenga el educando, aunque debe evitarse elogiar por todo y a cada momento, dando la sensación de que se le está juzgando constantemente.

 
     
  Educar es descartar las "etiquetas ", las frases destructivas : "Me avergüenzo de ti", "eres un desastre", "no serás nada en la vida", "cada día vas a peor"... Estos juicios negativos  ( profecías autocumplidas ) causan verdaderos estragos en la autoestima y autorespeto del inmaduro, bloquean su seguridad y aumentan la culpabilidad.  
     
 

Educar es averiguar qué efectos producen en nuestros hijos nuestras propias actitudes tan negativas como la intolerancia, los insultos y descalificaciones, la permisividad excesiva y las formas violentas en el trato. ¿Cuántas veces los padres provocamos situaciones educativas lamentables!.

 
     
  Educar no es pasarse entre los esposos las culpas de la malcrianza de los hijos. Es asumir cada cual su parte de error y poner remedio cuanto antes.  
     
  Educar no es que un padre consienta todo mientras el otro se muestra intransigente. Esta actitud "·esquizofrénica" en lo educativo, confunde y desorienta al educando.  
     
    Educar no es aplicar parámetros distintos según el buen o mal humor del momento.  
     
  Educar no es dejar perdidos a los hijos sin unas normas precisas y claras por los que guiarse y que les proporcionen seguridad.  
     
  Educar no es que cada adulto ejerza en el hogar la autoridad a su capricho. El padre con gritos y castigos, la madre tapando y tolerando y los abuelos chantajeando o comprando el cariño.  
     
  Educar no es cambiar de opinión según el capricho o el humor, ni dar órdenes contradictorias que dejan al educando sin puntos de referencia y sin saber a qué atenerse.  
     
  Educar es . SER EJEMPLO PERMANENTE de autenticidad, amor, sencillez y coherencia entre los padres que están de común acuerdo en unas normas claras y precisas, perfectamente conocidas por los hijos, a las que todos deben atenerse sin concesiones.  
     
  ES SEMBRAR ESPERANZA en la mente y en el corazón de nuestros hijos y creerlos : capaces, nobles, bondadosos, notables, creativos y felices; enseñarles a vivir con plenitud un presente de dicha, felicidad y paz y que en estos consiste labrarse su futuro.  
     
     
 
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