Evitar adjudicarse el papel de "esclavos" de los hijos. Desde pequeños han de ir asumiendo sus responsabilidades por básicas que sean.

 
         
    Ayudarles a ser suficientes.  
         
    Enseñarles a calibrar adecuadamente el coste de las demandas que conlleva la sociedad de consumo y a ser críticos con las necesidades que genera.  
         
    Aprovechar cualquier momento para descartar explícitamente el esfuerzo que hay detrás de los logros.  
         
    Inculcarles que no todo es de usar y tirar.  
         
    Acostumbrarles a que adquieran compromisos y exigirles su cumplimiento, enseñándoles previamente a establecer metas realistas.  
         
    Enseñarles con nuestro propio comportamiento, a superar con humor las situaciones frustrantes.  
         
    Entrenarles para poder tomar sus propias decisiones, desde ir al cine o al parque hasta decidir sus estudios. Enseñarles a asumir las consecuencias de esas decisiones.  
         
    Promover su generosidad procurando que compartan, regalen y participen en actos solidarios.  
         
    Ayudarles a controlar sus impulsos para que sean capaces de demorar las gratificaciones y tolerar la frustración. Para ello es importante:  
     
  No ceder enseguida a sus caprichos.
     
  Anticiparles los momentos gratificantes.
     
  Hablar con ellos sobre el futuro y favorecer que se tracen algún pequeño proyecto a medio - largo plazo.
     
  Favorecer la realización de colecciones o cualquier afición que suponga esfuerzo y perseverancia.
     
  Dosificar los regalos, asociarlos a algún éxito propio.
     
  No permitir que dejen las cosas sin acabar.
     
  Mostrarse pacientes y constantes con ellos.
     
POR ÚLTIMO Y COMO CONCLUSIÓN:  

Para educar al individuo en el esfuerzo, podemos proponer una serie de objetivos concretos, a corto plazo, que podamos controlar diariamente. La fuerza de voluntad se forja en cumplir habitualmente todo lo que hay que hacer, aunque no apetezca. Así, una semana podemos decirle que se esfuerce por acabar siempre su tarea; otra, que asista puntualmente a clase, etc.