EDUCAR LA INTERIORIDAD

 
 
 

Bajo este título se celebran en Oviedo las Jornadas de Formación del profesorado, siempre desde la perspectiva de una Escuela Vicenciana en pastoral que aspira a ser una Comunidad Educativa auténtica, cuya identidad cristiana se proyecta en las personas y en las estructuras de su entorno.

La Directora Titular, Sor celia Cid, nos da la bienvenida y presenta al ponente, D. Óscar Alonso Pena, con un currículo bastante denso pero con un título que lo hace grande : "Un cristiano de a pie"

Inicia el tema con la lectura de una cita bíblica muy significativa:

 
 
 
 

"Aunque nuestro exterior está decayendo el hombre interior se va renovando de día en día en nosotros ... Nosotros, pues, no nos fijamos en lo que se ve, sino en lo que no se ve : porque las cosas visibles duran un momento, pero las invisibles son para siempre". (II Cor. 4, 16-18)

 
 
 

A continuación lee un párrafo del "Principito" que con 2000 años de diferencia coincide en la esencia con el de S. pablo.

Nos habla de la necesidad de cultivar la interioridad en niños y jóvenes, ya que necesitan razones para creer, para amar y para esperar, señalando la superficialidad como lo puesto a la interioridad, pero que el desarrollo de ambas es necesario.

Es importante que los educadores desde su más profunda convicción y respeto a la conciencia del alumno/a propicien la debida síntesis interior del educando. Síntesis que el educador debe haber conseguido en sí mismo previamente. "Si a ti no te importa tu propia vida interior no podrás desarrollar la de los  demás". De esta manera, construiremos chavales íntegros que estarán preparados para enfrentarse a la vida.

 
 
 
 

En otro momento realizamos dos dinámicas muy amenas e interesantes donde se trabajaban una serie de actitudes que favorecen la interiorización, la reflexión y la buena relación con los demás.

     
 

En esta dinámica todos pensábamos que ojalá la pudiésemos realizar muy a menudo, fue un momento especial en el que de verdad nos encontramos con nosotros mismos y muy a gusto.

 
 
  Bajo la pregunta ¿Cómo está el patio...? analizamos cuál es nuestra situación personal respecto a la perfección como personas íntegras o equilibradas en cada uno de los aspectos reflejados en las puntas de una estrella : Dimensión material, física, biológica ; dimensión emocional; dimensión racional, intelectual; dimensión social, relacional; dimensión trascendente, interior, espiritual.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que debemos buscar un método para educar en la interioridad y un tiempo para ello. Es necesario crear silencios y espacios oratorios, sin demasiados "místicos" educadores, sino con personas que lo viven.

En la segunda jornada tuvimos tiempo para reunirnos en grupo por ciclos y de esta manera consensuar lo que cada uno entendemos por interioridad, y cauces que vemos para poder educar a nuestros alumnos/as en este aspecto.

 
 
 

Una divertida pero comprometida dinámica nos llevó a colocar a cada uno de nuestros compañeros un valor que encontramos en ellos y que puede favorecer nuestro trabajo. El resultado fue satisfactorio y por tanto todos con ánimo para colaborar en la medida de lo posible.

 
 
  El curso destacó por la buena preparación de cada uno de los aspectos, las dinámicas prácticas que nos pueden ayudar a lo largo del curso y el rico material que el ponente nos ha proporcionado.  
 

Como bien dice la imagen de la derecha: la interioridad se siente, se desgasta, a veces duele...sirve en la medida que se educa, se usa y se comparte.

¡Ojalá nuestro trabajo en este objetivo se sienta en toda la comunidad educativa!