JUBILEO DEL
AÑO SANTO
DE LA CRUZ

 
         

 

 

 

VIRGEN MILAGROSA - OVIEDO

 

     
 
 

Como peregrinos en este año Santo de la Cruz, en la archidiócesis de Oviedo, hemos deseado caminar hacia la SANTINA de COVADONGA, los alumnos y profesores de Secundaria, con dos objetivos muy claros y significativos.

  • Conmemorar el gran Jubileo, teniendo como referencia la CRUZ de los ÁNGELES y la CRUZ de la VICTORIA.

  • Dar GRACIAS  a Jesús, como CAMINO, VERDAD y fuente de VIDA por el curso escolar, a punto de cerrarse, despidiendo a los compañeros de Educación Secundaria ante la Virgen que ha hecho el camino con nosotros a lo largo de doce años.

 
 
     
   
     
 
 

Llegamos a la explanada y después de la obligada visita a la "CUEVINA", fuimos convocados para la celebración con peregrinos venidos de distintas partes de la geografía.

Envueltos en la grandeza de la Basílica y arropados con la actitud de muchos creyentes, fuimos haciendo silencio para conectar con el misterio. La Monición de entrada con la Cruz de los Ángeles de fondo nos situaba en espacio de celebración.

 
 
     
   
     
 
 

Unidos a las ofrendas de : pan, vino, mochila-bastón, sandalias-cantimplora, nuestros compañeros nos invitan a seguir caminando por rutas seguras que conduzcan al servicio del hermano. Ofreciendo palabras y gestos de ánimo a los que divagan por senderos un tanto polvorientos y tortuosos.

 
     
   
     
 
 

En el momento de la PAZ y después de un silencio elocuente, hemos pensado en qué ambiente deberíamos sembrar esa PAZ  que Jesús nos regala cada día para compartir y repartir entre los hermanos.

 
 
     
   
     
 
 

Acto emotivo y elocuente, cuando un grupo de compañeros de cuarto, han hecho, en nombre de los tres cursos, la consagración a María.

Agradecimiento especial por todo lo vivido durante el curso, por parte de un Tutor de cuarto y una alumna del mismo curso.

 
     
 
 

Agradecemos especialmente la colaboración de los Tutores y cómo no, a D. Florentino, Abad de la Basílica, por presidir la celebración y por sus palabras de ánimo y felicitación por nuestras reflexiones y buen hacer.

Un grupo del coro, colaboró en el buen ambiente y participación de todos los actos comunitarios de la peregrinación.

 
 
     
   
     
 
 

El día no destacaba precisamente por la fuerza solar ni por el calor, pero sí, por el entusiasmo que hemos puesto en la celebración de la EUCARISTÍA y el derroche de humor y compañerismo que hemos manifestado en la comida y en la convivencia que llevamos a cabo en Ribadesella y alrededores.