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Telva y Pinón
tenían un
sobrín,
inquieto como
un gorrión.
Sentado en la
pomarada,
mientras
cuidaba a las vacas
en viajes
raros pensaba.
Rapaz de alma
aventurera,
se pasaba
muchas tardes
escondido en
la panera...
Y allí, entre
golpes y leña,
construyó una
barquichuela
de forma de
una madreña.
Y un día muy
de mañana,
cuando la
aldea dormía,
llevó al Nalón
la chalana.
¡Adios,
aldeína mía!
dice Pinín al
marchar
¿Sabeis dónde
fue a parar?
Eso queda "pa"
otro día...
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