Los niños que tienen una buena opinión de sí mismos, procuran tener un buen comportamiento.  
 
     
  La disciplina tiene como fin que los niños se avergüencen de su comportamiento, pero no de sí mismos.  
     
 

Cuanto mejor es la opinión que los niños tienen de sí mismos más les preocupa su comportamiento.

 
 
     
  Lo mejor para que mis hijos me escuchen es escucharles a ellos.  
     
 

Ayudo a mis hijos para que adviertan por sí mismos que ya están mejorando. ¡He de sorprenderlos haciendo algo bien!

 
 
     
  Los objetivos marcan la pauta de nuestro comportamiento, los resultados nos hacen perseverar en él.  
     
 
Dedico un minuto a repasar mis objetivos y mi comportamiento, para ver si i comportamiento se adecua a mis objetivos.  
 
     
  Por la manera de tratarlos hago entender a mis hijos que me alegro de que sean como son.  
     
 
Una disciplina con cariño es un regalo para los hijos.  

 
     
  Seremos lo que pensamos ser o lo que nos dicen que somos.  
     
 
¿Has abrazado hoy a tu hijo?  
 
     
  Tengo que procurar ayudar a mis hijos a incrementar su confianza en sí mismos y autodisciplina.