Aceptarse y aceptar a la familia y los amigos como son,
para evitar la simulación.
Promover un ambiente cordial y sereno que propicie la
confianza y conduzca a conversaciones que fomenten los valores. No dejar
que en casa reine un ambiente de superficialidad o relativismo.
No permitir chismes, críticas o hipocresía.
Reconocer sinceramente los errores y enmendar los daños
causados por las faltas a la verdad.
No culpar a otros de nuestros errores.
Hablar bien de los demás pero sin caer en la adulación
para ayudarse a reconocer objetivamente las cualidades y los defectos.
Fomentar la honestidad en las relaciones civiles : pagos,
trámites, respeto a las normas, etc.
Reconocer y hacer sentir bien a los miembros de la
familia cuando dicen la verdad.